ESTAN USTEDES DEACUERDO CON LA CENSURA DE SAW VI?

LOS QUE HACEMOS EL BLOG

anDy5
cheka
Chuvi
DanD.J.
DáTN
Fartlek
KS
LOOREN
Marilin
Letiika
Tebusque
señocardalda
Looloo
Anii
Vidii
Charly
MORGANA
Peke
Rombuti
Scudero69
Navy

TAMOS AKÍ

TAMOS AKÍ
Mostrando entradas con la etiqueta RELATOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RELATOS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de diciembre de 2009




LA MANO FRÍA




Según cuentan vivía hace un tiempo y en una casa pequeña, sin muchos miramientos, un albañil tranquilo que gustaba de hablar por los codos, pero que era muy apreciado por los vecinos, porque, entre tanto hablar, a veces , contaba cuentos y no estaban mal, y tenían hasta su gracia y, en todo caso, garantizaba la atención de niños y mayores cuando se reunían en casa en torno al fuego. El sitio donde vivía, un tanto alejado del pueblo y rodeado de arboles, daba un ambiente especial a las polavilas ( reuniones que se celebraban en torno al llar de la casa para contarse cuentos en la largas noches de inviernos) que se hacían en su casa: los pájaros, el ruido del viento y esa particular oscuridad que se siente cuando se acaba de acabar la ultima luz, ayudaban a sobrecogerse un tanto antes de empezarlas.Un día de los suyos, y que cambiaría su forma de ver y sentir las cosas de este mundo, estaba cenando con toda tranquilidad el albañil, un candil por alguna parte, el viejo tronco en ascuas en el que se había calentado la cena, por otra, como toda luz. Estaba solo y no encontraba en la cena mas consuelo que el que puede encontrar un cabo en regañar a un soldado: no pensaba mucho, sino que dejaba vagar la mente por entre la insipidez de lo que comía, que tanto a toda su vida se parecía. Así lo llevaba: comer así, como si nada, lavar los platos de cualquier manera, sentarse a echar el ultimo pitillo del día mientras se va enfriando la casa y las ansias de ahorrar hacen apagar el candil.A punto estaba de hacerlo o, por lo menos ya llevaba un tiempo pensando en ello cuando una sombra indefinible apareció por la pared que no debía, por la que debía, luego, por otra tercera, después, que era donde estaba el candil, y apago la vela. Aquello con susto y todo, llevó a nuestro albañil a moverse y, con esa práctica que da costumbre, con solo el ligero resplandor del llar, buscó cerillas y trató de enceder la vela.Cosa rara, no había manera. Lo intentó mas veces, tantas como le permitió el miedo que indefectiblemente empezaba a sentir y que le erizaba el vello de la piel; el, que era tan pausado en su vida y que solo se entretenía haciendo pasar miedo a los demás ( y de que forma, bien sabia él ), estaba ahora con la última cerilla en la mano y el escuálido resplandor del fuego como todo futuro por esa noche. Casi de pronto, como si no hubiese sido de golpe, segundos antes de que procediera a encender la postrera cerilla, algo así como una mano fría, algo frío, una textura fina, un calor frío, se posó en su cuello.- Nada que hacer- se dijo el albañil, que entre tanto sobresalto aun guardaba la serenidad del cuentista profesional -, ni cerillas, ni velas, ni luz, que esta noche si no son los muertos los que rondan, son sus descendientes.Con algún trastabilleo (tropezón) que otro, se acercó a la puerta y como intentado no incomodar a quien allí hubiera, corrió el pestillo, abrió ligeramente la puerta, pasó al otro lado como queriendo ser mas flaco de lo que era y bendijo aquella oscuridad simple, nada ominosa, que dejaba ver las sombras de los arboles como sombras azules de un cielo negro. No corrió, pues, aunque albañil, su renombre de cuentista le había dado una cierta imagen de hombre, si bien algo de alloriau (atolondrado), cabal a ciencia cierta, y no quería que le vieran a esas horas (todavía era temprano para que la gente anduviese durmiendo) corriendo por todo el pueblo. A donde se dirigía lo decidió sobre la marcha: a ver a su amigo del alma, a que le dejara descansar en su casa, a que le ayudase a quitar de su piel aquel frío que sentía en su cuello.Dicen los vecinos que llego a casa de su amigo, que abrió la puerta sin llamar ni decir nada, que se llegó a la cocina donde cenaba su amigo, que lo miro con ojos de espanto, que quiso hablar pero no pudo y que se desmayó. Santiago, que así se llamaba su amigo, aunque ello no importe nada ahora, no sabemos si preocupado o divertido por tan súbita aparición, hizo como pudo para sacar a nuestro albañil a que le diera el aire; unas cuantas tortas y otras pocas exploraciones que había aprendido a hacer de pequeño, le bastaron para tranquilizarse y bastaron también para que se espabilara el durmiente.Nada pudo hacer, entonces, el albañil para evitar que unas lagrimas sordas, mudas y ciegas, acabaran su camino entre todas las nuevas arrugas que esa misma noche llegaron a su rostro.


Hecho por DáTN





lunes, 7 de diciembre de 2009

Repeticiones !!

Para Inés el año 1942 no era un buen año, se había tomado las uvas de fin de año del 1941 tirada en una cama de hospital dado a un grave accidente de montaña, lo que le había producido una rotura en el peroné de su pierna izquierda. Luego, en marzo, su hermano de 3 años y 7 meses de edad exactamente se había muerto en extrañas circunstancias que no vienen al caso...Aunque veo que las quereis saber asique...os lo contaré: Héctor, así se llamaba el bebé, se puso mal de la noche a la mañana, sus padres le habían echado la culpa a la ensaladilla ceneda la noche anterior pero esto no fue el culpable ya que si de una simple indigestión se tratara, el niño se pondría bien a los 2 días y este no fue su caso...Lo miraron decenas y decenas de médicospero ninguno podía hacer nada, el niño cada día se ponía peor y su cara se hacía más violácea cada día.
Un día ya sin esperanzas decidieron que lo mirara un "meigo" gallego que habitaba en Monforte de Lemos, pero tampoco pudo hacer nada por el niño...pero sí por los padres, el "meigo" descubrió al dañante de Héctor pero lo descubrió tarde, ya que cuando ésto pasó Héctor estaba enterrado bajo tierra.
El culpable de la muerte del niño era una mujer que en el parque un día vió el vivo retrato de su hijo acabado de morir, el vivo retrato era Héctor. La mujer consiguió relacionarse con los padres de Héctor y así...poder conseguir información sobre el bebé, la muerte se produjo por una intervención de la práctica americana del vudú en el cuerpo de Héctor, muriendo así...
En julio, después de que sus padres cayeran en una profunda depresión por la muerte del bebé su madre se ahorcó.
Su padre se metió en el mundo de las drogas y de la bebida e Inés se fue de casa, se fue a vivir a casa de sus tíos, su tío la pegaba, la tenía sin comer y beber durante días y días, tambien maltrataba a su tía...
Un día Inés venía del colegio, para llegar a casa de sus tíos había que pasar por el pantano de "Las almas de los inocentes", este pantano era famoso y conocido por la leyenda que contaba que todo inocente que pasara por el pantano las noches de luna nueva se quedaría sin alma el mismo día que esta cambiara a llena, tambien segun la leyenda esto era dado porque la fuerza de la luna absorbía sus almas.
El día que Inés pasó por allí era noche de luna nueva y semanas después empezaba a sentir que la vida no valía la pena y que quería morirse, lo intentó: cortándose las venas, intoxicándose a pastillas...pero...nunca lo lograba porque siempre había alguien que intervenía en sus planes, pero al final su deseo se cumplió pero no por su propia voluntad...
Su tío aparte de maltratarla, pegarle, tenerla sin comer...tambien la violaba diariamente, aunque ella nunca decía nada porque ellos eran su única familia, pero un día viniendo Inés del colegio, su tío aún no había llegado a casa e Inés planeó esperarle detrás de la puerta para acabar con él matándole y así fué!
Le esperó detrás de la puerta de entrada con un hacha en la mano y cuando el tío entró se la clavó en la espalda sin temor alguno a que por cualquier casualidad de la vida éste se diera la vuelta y la muerta fuera ella misma.
Cuando se lo clavó él se cayó al suelo desangrándose y cuando ya por fin estaba muerto ella lo arrastró al pantano de "Las almas de los inocentes" lo ató a una piedra fuertemente y lo tiró al agua, ese día había luna nueva y como era ya la segunda vez que Inés pecaba había un frío y duro castigo esperándole.
Inés volvió a casa, limpió y recogió todo, tiró el hacha y cuando su tía vino y se fue a bañar, la pobre y asustada chica encendió un secador y se lo tiró a la bañera matando así a su tía, murió de una de las peores maneras que se puede morir, electrocutada...
Se deshizo de ella tambien y el día se acabó y la noche cayó, se fue a cama, y a media noche, el alma y la vida de la chica se desvanecieron en el agua del pantano así como su cuerpo sin vida, se murió arrastrada por sus tíos...
Pero la historia de esta chica es extremadamente curiosa...ya que fue la misma historia repetida que le ocurió a la narradora de este cuento, y lo que yo me pregunto es...entonces...quien está contando esta historia???

domingo, 6 de diciembre de 2009

La mujer del pasillo por señocardalda

Se acercaba la noche de Hallowen y todos nos reunimos para hablar de nuestros disfraces. Vidi, queria ir de bruja, Ainoa, de hada asesina, Leti, de zombi,carlos, de monstruo, Mari, de momia y yo aún no sabia de qué queria ir.

Llego la gran noche y habia una tormenta espantosa, asi que como mis padres no estaban en casa decidimos quedarnos dentro. Fuimos al desván a mirar si encontrábamos algún juego pasar el tiempo, y mirando en una caja mui vieja encontre una ouija. Al principio nos asustó un poco la idea, pero al final decidimos jugar.

La sesión comenzó entre risas, hasta que de repente cayó un rayo que iluminó toda la habitación y estremeció hasta el últimos de mis huesos. Asustados por el rayo nos quedamos en silencio y el vaso empezó a moverse solo. Eso solo significaba que alguien queria comunicarse con nosotros y preguntamos quien era, pero nadie respondió.

El vaso se movia de un lado a otro sin parar, hasta que al final formó una frase que decia "estoi yendo a por vosotros". Era una mujer que estaba en el pasillo y gritaba desesperada para que le abriesemos la puerta.

Vidi, desconcertada por todo lo que estaba ocurriendo se desmayó y los demás intentaban reanimarla.

La mujer seguia gritando, y cada vez mas enfurecida. Comenzó a gritar mi nombre y luego el de los demás.

Vidi seguia desmallada y nosotros estábamos asustadísimos. La puerta no iva a aguantar mucho y creiamos que éste seria el fin pero de pronto se inundo todo de silencio. La mujer parecia que se habia ido. Sentimos como bajaba las escaleras. Miramos por la ventana como gritaba bajo la lluvia e intentaba trepar por las paredes para llegar a la ventana, pero estaban resvaladizas.

Vidi empezó a habla pero no entendíamos nada, poco a poco iva gritando más y más y decia: "os voi a matar". Asustados nos dió el impulso de abrir la puerta y echar a correr, cada uno tiraba hacia un sitio diferente y sentiamos como Vidal seguia gritando. Estábamos todos muertos de miedo y buscando desesperados un buen escondite, aunque sabiamos que tarde o temparno moririamos.
Sentí la puerta de abajo y como la mujer subia las escaleras y desde donde yo estaba pude ver como manipulaba a vidal. De repente sentí un grito, me pareció el de Leti y escuché como la golpeaban hasta, seguramente, matarla.
Después oi más gritos, parecian los de Ainoa y Carlos y supuse que a ellos también los matarian.
Sólo quedábamos yo y Mary. No sabía quién seria la siguiente, sólo sabia que estaba deseando que ésto terminase. Oi el grito de Mary, sólo quedaba yo.
Los pasos se ivan acercando cada vez más y vi pasar mi vida en un segundo hasta lo que seria mi fin.
Ai estaban, delante de mi, Vidi con las manos ensangrientadas y la mujer que cogío a Vidi por los pelos y la mató delante de mis narices. ¡fué orrible!. Luego me golpeo con fuerza dejandome inconsciente y desapareció.
Cuando pude reaccionar no podia parar de llorar, mis amigos habian muerto y todo por ése estúpido juego.
Nadie me creyó. Todos pensaron que yo estaba loca y que fui yo quien los mató. Me metieron en un manicomio, y ahi sigo, arrepintiendome cada dia de aver jugado a´ese maldito juego....

sábado, 5 de diciembre de 2009

NoChE dE sAn JuAn!!!!!

Era viernes, uno como otro cualquiera, era 23 de junio día de San Juan.


Marta se levantó para trabajar. Hacía buen día y ella se alegró,


ya que ella y sus amigos tendrían una buena noche para hacer una gran hoguera y pasarlo


muy bien haciendo bromas, jugando, hablando de sus cosas.......


Cuando llegó al trabajo ya tenían todo organizado para una gran noche.


Al mediodía salió ella con su amiga María para comprar los últimos detalles y el regalo de su amigo Manuel y novio de Marta, que cumplía 24 años, siempre lo celebraron al rededor de una hogera y siempre era la mejor celebración de cumpleaños de la pandilla y esta vez no tenía porqué ser al contrario.


A las 9 de la tarde después de un largo día se juntaron todos en casa de David ya que esta vez sería allí la celebración, las chicas se pusieron a cocinar y a preparar una gran tarta para el cumpleañero. Mientras tanto, los chicos se encargaron de juntar leña, piñas y todo lo necesario para hacer una gran hogera y de montar una gran mesa al aire libre ya que hacía una noche esplendida. Con todo listo y con hambre se pusieron a cenar, charlaron de sus cosas, y fueron recordando las trastadas que habían echo en su niñez, llegó el postre y junto a todo eso los regalos con los cuales Manuel quedó encantado. Como era la tradición saltaron 3 veces la hoguera para espantar a las meigas, y se pusieron a contar historias de miedo. Lucía fué al baño y al entrar vió el grifo abierto lo intentó cerrar pero no fué capaz, y la ventana tampoco cada vez aquello se llenaba más de agua y pronto murió ahogada.
Paula y Patricia se levantaron para recoger la mesa y al igual que Lucía se encontraron con el grifo abierto, quisieron escapar pero ya era demasiado tarde, no tenían salida.
David, al ver que Lucía tardaba decidió ir a buscarla y la encontró tirada en el baño y encima de ella había una carta que ponía LOS QUE MÁS TE QUIEREN MORIRÁN!!! David se asustó y fué corriendo junto a sus compañeros, al principio no se lo creían pero al darse de cuenta de que faltaban Paula y Patricia se dirigieron a la cocina y las encontraron tendidas en el suelo y entre ellas aparecía otra carta con la misma letra que ponía HASTA QUE SE HAGA DÍA VUESTRA VIDA SERÁ UN INFIERNO!!! Lo que les parecía raro era que ninguna de las tres estaba herida.
María al ver lo que estaba pasando quiso escapar pero la puerta se cerró y ella se quedó atrapada en el medio, fueron corriendo para ver que había pasado pero nada se podía hacer por ella había sido decapitada, y otra vez estaba allí la carta y esta vez ponía SÓLO UNO DE VOSOTROS SE SALVARÁ!!! Decidieron quedarse todos juntos pero estaban todos muertos de miedo: aquel maravilloso día se había vuelto un infierno, empezó a llover fuerte y los cristales de las casa temblaban por la fuerte tormenta que estaba cayendo. Los chicos sentían soledad, miedo y angustía por lo que estaba pasando. De pronto se escuchó un gran ruído, fueron a mirar y vieron un gato negro escaparse y se sintió PUM!! y la lámpara cayó encima de Manuel le abrió la cabeza y murió.
Cada vez sentían más miedo en la casa solo quedaban Marta y David y si le hacían caso a las cartas solo uno de ellos se salvaría, y así fué David con muy mala suerte resvaló se golpeó la cabeza y murió.
Estaba amaneciendo y supuestamente la maldició acabaría, Marta no hacía más que llorar. En un centro de pscología se recuperó y 5 años despues de lo sucedido se casó y tuvo un hijo que nació el 23 de junio ella nunca quiso que celebrara el cumpleaños ese día, pero nunca le explicó el motivo, él le hizo caso pero a la mayoría de edad le hizo caso a sus compañeros y celebró su cumpleaños el propio día y tuvo la misma suerte que su madre. Y en estos mommentos se encuentra en un centro para intentar recuperarse de lo sucedido en aquella noche de San Juan.......!!!!!

MaRiLiN!!!!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Querido diario (por Anii)


10/ 05/ 98


Querido diario:

Te escribo para poder desahogarme al menos escribiendo en un insignificante papel lo que nadie, durante 10 años, pudo saber. Ni en ese tiempo ni nunca, ya que ninguno de mis amigos relató mi peor noche a nadie por miedo a que les sucediera lo mismo.

Era una noche de verano normal, de las que te apetece más salir que quedarte en el sofá viedo la televisión con las sábanas pegadas del calor. Pero ahora sé que la segunda opción no estaría tan mal. Esa noche hacíamos botellón en la playa con los de clase. Andy, Breixo, Silvia y yo fuimos los primeros en llegar. En media hora llegaron los demás. Lo primero que hicimos fue bajar las bebidas del coche ahí empezó la noche que quedará grabada en la mente de todos.

Ya era noche cerrada y, entre la música y los tantos vasos de alcohol que habían bebido todos, nadie se había dado cuenta de lo que había visto yo. Un niño rubio, de unos 5 años, cruzaba la playa mirándome fijamente. Me asusté, pero cuando el niño desapareció, no le hice caso a lo que había visto, haciéndome creer que había bebido demasiado. Volví la atención a la fiesta para recuperarme del susto, pero era inútil. Volví a pensar en lo que había visto minutos antes y cada vez me ponía peor. Sin razón alguna empecé a temblar y a ponerme blanca. Ainoa se dio cuenta de cómo estaba y avisó a los demás. Me acostaron en una toalla en mitad de la playa y me taparon con sus cazadoras. Todos pensaron que mi estado era efecto del alcohol, asique no se alteraron demasiado y no llamaron a la ambulancia. Les dije que siguieran con la fiesta que yo estaba bien, aunque mentía. No hicieron caso a lo que les dije y se quedaron conmigo hasta que me dormí. Ya era hora de que descansara, necesitaba tranquilidad por un momento. Pero ese momento pasó como un lince. Empecé a adentrarme en mi sueño y llegó él otra vez. El niño de 5 años no paraba de rondar por mi mente, hasta en mis suenños estaba! Pero esta vez era diferente, hubo un detalle que me sorprendió. El niño no cruzaba la playa solo, sino que iba acompañado de una chica, una chica que parecía sonarme pero no le conseguía ver la cara. El niño agarrado de ella, con un cuchillo en la mano libre. Hubo un momento que se pararon, se quedaron justo delante de mí a varios metros. Entonces, la chica sacó de su bolsillo un segundo cuchillo más grande que el del niño. A su misma vez sacó del otro un afilador. Cuando hubo afilado bien los cuchillos, le hizo una señal al niño dirigida a mí. Me asusté. El niño empezó a andar hacia mí. No que hacer, sentía todo mi cuerpo inmóvil. A unos pasos más atrás le seguía la chica que, cuando se dio la vuelta pude reconocerla. Era Silvia. Silvia Vidal, mi mayor amiga de la infancia. No podía creerlo. Mi pesadilla era totalmente absurda! Me desperté, no quería seguir soñando con eso. Pero algo me lo impedía. No podía abrir los ojos, era incapaz. Solo pude oír unos pasos hacía mí antes de sentir un fuerte dolor en el pecho.

...Había muerto.Me había matado...

Y os preguntaréis por qué estoy escribiendo esto si estoy muerta. Pues ni yo misma sé por qué ni donde estoy. Lo único que sé es que me encuentro en un gran vaacío. En un mundo sin color, sin objetos, sin personas. Estoy sola. Sin vida. MUERTA...

La magia negra

Hola me llamo David. Hace tres días murió misteriosamente mi hermano, el cadáver fue encontrado descuartizado y sin ojos, crucificado en la iglesia; nadie sabe nada de lo ocurrido y no hay testigos ni pruebas científicas. El único que vio casi todo fui yo.
Os voy a contar lo ocurrido:
Mi hermano era una persona satánica, vestía siempre de negro, tenía pircings y le encantaba la magia negra, tenía todo tipo de libros con información sobre todo tipo de ritos y costumbre de la magia negra. En la ciudad había una tienda de magia negra, el sábado, mi hermano fue a la tienda y cuando volvió trajo en sus manos una especie de figura que parecía un demonio o algo por el estilo, también tenía en la otra un libro de tamaño mediano de color negro. Yo le dije que era todo eso y él me contesto que escribiendo el nombre de una persona que tu odias y decir una serie de palabras muy raras y un poco difíciles de pronunciar, esa persona iba a tener mala suerte el resto de su vida y también me dijo que si abusabas de su uso se volvería loco y probablemente muriera misteriosamente, pero dijo que no le haría caso a eso, de abusar de su poder. Después de una semana ya tenía a personas en el libro, fue entonces cuando comenzaron a ocurrirle cosas extrañas, él me decía que, algunas veces le aparecía un ser maligno que le decía que pronto tendrá su castigo por el abuso de poder, estaba tan asustado que lloró cuando me lo contó pero lo más sorprendente es que al llorar le caía sangre de los ojos y luego al día siguiente, se despertó con signos muy raros escritos en su cuerpo.
Debido a estos sucesos mi hermano no fue nunca el mismo; casi nunca salía de la habitación y las pocas veces que salía lo hacía gritando: Déjame en paz echando sangre por la boca y los ojos en blanco. Otro día entre en su habitación y tenía todas las paredes escritas con sangre, ponía mensajes como muérete, te mataré, morirás…
Llegó semana santa y el martes de esa semana era de noche y mi hermano salió de su habitación con los ojos en blanco y su cuerpo con grandes cortes en los que se puede apreciar el hueso. Salió de casa, lo seguí y se dirigió a la iglesia, cuando entre me dieron un golpe en la cabeza y cuando desperté tenía sangre al mi alrededor y cuando miré para ,mi derecha vi a mi hermano crucificado en la pared los ojos blancos y la caja torácica al descubierto, eso fue lo que ocurrió esa noche. Nunca supe quien se lo hizo

Generaciones Malvadas

Una mañana, la familia Rudolf estaba haciendo las maletas porque se mudaban de casa. Los componentes de la familia eran la pareja Joe y Victoria Rudolf, y sus hijos, Mark de 15 años y Eimy de 8 años. Toda la familia se mudaba a una casa de un pueblo muy tranquilo. A las cinco de la tarde la familia Rudolf, llegaba su nuevo hogar era una casa bastante grande y espaciosa, entre el resto de las casas que había era una de las mejores. Los primero días fueron muy tranquilos, sin apenas problemas. Pero una tarde Mark, que tenía su propia habitación, había visto que detrás de un armario había una puerta. La intento abrir pero no pudo. Esa noche, se lo comentó a sus padres mientras cenaban y sus padres tampoco fueron capaces de abrirla. Esa noche, mientras Mark dormía, escuchó unos ruidos, se levantó y apartó el armario para descubrir la puerta y resulta que estaba abierta. Se fijó en que en el pequeño cristal de la puerta había marcas de manos, dentro le asustó muchísimo ver que había tumbas, pero tumbas vacías, había un par de docenas. Entonces de repente, tuvo una visión en la que veía a un hombre y un niño cavar las tumbas que acababa de ver, se dio cuenta de que la casa había sido construida encima de un cementerio, y cuando volvió en si decidió no decirles nada a sus padres. Los días pasaban y Mark intentaba saber por qué las tumbas estaban vacías y por qué la casa fue construida ahí. Un día tuvo una visión con las tumbas: en ella veía a su familia dentro de las tumbas y en la fecha de las tumbas ponía 30 de octubre de 2009 y para eso faltaba una semana. Había encontrado datos en internet sobre el cementerio en el que decía que había sido cerrado por acciones ilegales; ya que habían asesinado y enterrado a personas allí sin que nadie se diera cuenta. También descubrió que la casa ya estaba construida en esa época. Estaban a 29 de octubre y Mark estaba aterrorizado. Esa noche Mark tuvo otra visión en la que el niño que había visto cavando las tumbas le decía que debía asesinar a su familia, la explicación que daba el niño era que durante generaciones uno de los miembros de la familia mataba al resto, pero no dijo en donde metían los cadáveres. También dijo que las tumbas nuevas habían sido creadas para nuevas generaciones y que tenía que enterrar a su familia allí. Justo la noche del 30 de octubre Mark estrangulaba a toda su familia. Los enterró en las tumbas y grabó en cada una el nombre de la persona y la fecha en la que murió. ¡La visión se había cumplido! Horas más tarde se le apareció el niño de las visiones y le dijo que debía matar a más gente ya que no eran suficientes, Mark se negaba y en un ataque de locura prendió fuego a la casa y cogió una hacha y empezó a romper las paredes y sorprendentemente dentro de las paredes estaban los cadáveres de las personas que habían sido asesinadas en generaciones pasadas.
A las seis de la mañana el fuego había sido extinguido, pero el cadáver de Mark no estaba…

Una muerte inesperada

Alguna vez, en la familia de Olga ya había ocurrido que a
sus hermanas les habían acariciado el pelo, la espalda o
incluso empujado... La noche en que le ocurrió a Olga este
breve episodio dormía sola. Compartía habitación con su
hermana pequeña, pero ella no estaba.
Se abrazó a la almohada, dejándose llevar por el sueño
estirada y con el rostro hacia el techo. La almohada estaba
agarrada por su brazo izquierdo, y allí permaneció todo el
tiempo.
Cuando ya estaba empezando a dormirse ocurrió:
Un golpe seco debajo de su ombligo y encima de su pubis
la despertó de golpe. Casi se levantó pero no lo hizo, tan
solo permaneció quieta mirando a su alrededor y
analizándolo todo: la almohada no había sido, seguía
abrazada a su izquierda... estaba sola, nadie había tenido
tiempo de entrar, pegarle y luego salir...
Pensó y recordó otro episodio, cuando un fin de semana se
había marchado con unos amigos a celebrar una fiesta en
una casa de una amiga en mitad de una montaña del lugar.
La casa tenía apenas dos habitaciones: donde se dormía-
un amplio cuarto donde había tirado en el suelo un colchón
de matrimonio y una litera de madera-, y el salón, donde
pensaban estar de juerga.
Menos una pareja que se marchó a la habitación, el resto
permaneció en el salón fumando porros y bebiendo alcohol.
La fiesta no acabaría hasta el día siguiente. Olga , por
algún extraño motivo, no hizo nada de eso, y decidió irse a
dormir.
No era cómodo tumbarse allí con aquella pareja que -si
bien no estaban haciendo nada- sí buscarían algo de
intimidad, pero por algún motivo que ni ella sabía, Olga
decidió tumbarse en una esquina de la litera, con el cuerpo
pegado a la madera, los brazos flexionados en dirección
hacia su cabeza, sin apenas un sólo hueco por el que
alguien pudiera hacer lo que hizo: tocarle el pecho.




No recordaba si era el izquierdo o el derecho cuando me lo contó, pero sí recordaba la sensación de pánico que sintió. Algo había tocado su pecho como si lo amasara, y no había espacio entre sus brazos para conseguir tal hazaña. También en aquella ocasión, tras sentir un escalofrío en la espalda y notar cómo abría desmesuradamente los ojos por el miedo, analizó la situación. La pareja seguía tumbada en su rincón, y no había nadie más. Su determinación fue más que sorprendente. Se dijo: si tengo que sufrir alucinaciones, al menos que sea con alcohol en el cuerpo. Curiosamente, el resto de la noche no le ocurrió nada más. Bebió alcohol y se rió con el resto de su grupo. Pero cuando terminó la fiesta, Olga no sabía lo que hacía, todo por culpa del alcohol que acababa de ingerir, y entonces apareció el espíritu de un hombre que elle creía ser su amigo Javier, que en realidad no era él, sino un espíritu maligno que aparecía cada uno de noviembre, delante de algún joven y le mataba cruelmente. A ella le tocó el mismo destino, morir con la cabeza cortada, pero no debió sufrir mucho porque estaba borracha y fumada. Ahora mismo, cada uno de noviembre muere una persona de esta manera, porque el espíritu maligno acecha en la vida de todo el mundo, y cuando menos lo esperes, te puede ocurrir a ti mismo como le ocurrió a Olga.

Verano De Camping

Esta historia sucedió este verano, en un camping de Monforte. Allí trabajan mis tíos todos los veranos, y nos reservaron unos diez bungalós para que fuéramos toda la clase y dos profesores que se hicieran cargo de nosotros. Cuando llegamos al camping, nos pusieron en grupos de tres y nos fuimos a nuestros bungalós. Todo era muy bonito (por ahora). En cuanto acabamos todos subimos a la piscina para conocer a gente nueva. Allí conocimos a siete chicos que venían desde León (cuatro chicos y tres chicas). Los chicos eran todos muy morenos de pelo y piel, y los ojos muy muy verdes. Las chicas, en cambio, sólo eran morenas de pelo y de ojos verdes, pero el pelo era tirando a rubio. Había algo en ellos que le hacía estremecerse a Cardalda; decía que aquellos ojos no eran normales y mucho menos aquellas enormes ojeras extremadamente moradas. Eran muy buenos y simpáticos con todos nosotros, por eso nadie le creía a Cardalda. Los dos siguientes días transcurrieron con mucha normalidad. Al tercer día, nos reunimos para desayunar, pero faltaba un grupo... faltaban Karlos, Andy y Vidy! Los profesores fueron a su bungaló y no había rastro de ellos; no había ropa, no había fotos, nada. A partir de ahí, muchos empezaron a decir que habían escuchado gritos la noche anterior. En cambio, nuestros amigos de León parecían no sorprenderse por nada, y uno de ellos ya no tenía aquellas horribles ojeras ni estaba tan cansado. Cardalda empezó a decir que habían sido ellos, que confiáramos en ella; pero nadie le hacía caso. El día fue gris para todos, nadie tenía ganas de nada. Al cabo de dos días, a la hora del desayuno, volvió a suceder lo mismo: faltaba el grupo de Iván, Breixo y Lorena Mouriño... Ahora sí que pasaba algo grave, pero esta vez no estaban nuestros amigos de León... Cuando todo el mundo se estaba reuniendo para decidir nuestra marcha, se escucharon unos gritos. Salimos, y solo había un pequeño rastro en el suelo: esta vez faltaban Leti, Charly y Lorena Rivas. Tras el rastro estaban los de León, y dos más de ellos estaban sin ojeras y sin cansancio... Nos tranquilizaron y nos convencieron para no seguir el rastro. Ya había quien le hacía caso a Cardalda, pero la amayoría empezaba a decir que se estaba volviendo loca. Día tras día, iban desapareciendo grupos sin que nadie pudiera evirtarlo; y los de León iban teniendo mejor aspecto. Llegó el último día y solo quedábamos Cardalda, Anii y yo. Sabíamos que seríamos las siguientes, pero de camino al restaurante del camping, nos dimos cuenta de que no había absolutamente nadie. Solo nosotras y los "amigos" de León. Los vimos a través del cristal y decidimos seguir el mismo rastro que habíamos visto días atrás. Ese caminito nos adentraba en el bosque próximo al camping. Se acabó el rastro y, cuando levantamos la mirada, estábamos justo en una puerta. Intentamos abrirla, pero solo se abrió cuando Anii se apolló en una roca. Estaba oscuro, pero a tres metros se iluminó todo. Seguimos andando y encontramos una celda, oscura y húmeda. Yo pensaba que era agua (ya que allí dentro había goteras), pero cuando acerqué la mano era roja... era sangre... Cardalda decía que allí tenían que estar todos, que habían sido los de León! Abrimos al celda y allí estaban, amontonados, sin partes de sus cuerpos y, muertos. Cardalda se asustó porque decía que escuchaba pasos, y Anii se acercó llorando a los cuerpos. Sentimos una risita detrás de nostotras. Nos dimos la vuelta y allí estaban las chicas de León. Ahora estaba claro

martes, 24 de noviembre de 2009

Carne fresca por LooLoo ;)




Era tarde y ya tenía que estar en casa, oh Dios mío!! Mis padres me van a matar Miguel!! Llevo llegando a casa tarde toda la semana y todo por acompañarte siempre a ti eh!! Pero bueno... no te pienso dejar ir solo a esa casa de brujas encantadas. No, no y no!!
No sé por qué tienes tanto empeño, yo ya te dije lo que pienso pero bueno allá tú!! Tu madre se fue y ya no volverá es la verdad dura y cruda pero es así. Yo estuve aquella noche, allí, lo vi, vi lo que pasó y fue un accidente. No tiene sentido averiguar cuál fue según tú la verdadera causa o razón o simplemente el porqué!!
Porque... fue un accidente sin más!!
No, no, no lo fue porque bien sabes que mi madre me lo contaba todo, confiábamos el uno en el otro y ella estaba muy rara últimamente, ya te dije lo que me decía, que no quería que anduviera contigo Sabela, pero jamás me dijo el porqué, no sé… algo le dirían… no lo sé…,pero lo más extraño fue que ella te quería como una hija pero luego… no lo sé…Sabela, no lo sé… pero ante todo pienso averiguar la causa de su repentina muerte. Que era mi madre tía!! Lo que más quería en el mundo!! Vale, Miguel allá tú con tus paranoias, deberías olvidarlo por tu bien y por el de tu salud, andas vagabundeando sin rumbo, no comes, no asistes al colegio todo el mundo se anda preguntando que es de ti, el director me atosiga todos los días a preguntas y ya no sé qué decirle!!
Mira Sabela, gracias, por todo, pero se me cuidar muy bien solo, ya nos veremos, hablamos otro día, ok? Chao, cuídate…
Aaaaaaaag!! Dios, no puede ser ya no puedo con este tío, que pesado es siempre con mismo, el accidente la madre, la madre el accidente, que no fue un accidente como había dicho la policía, que no sé qué… que pesado, como sigua así se va a arrepentir. Es que yo se lo contaría pero él no lo entendería, yo lo hice por él porque lo amo... y ella no me comprendía… ella no nos quería ver juntos... pss… qué más da!! Yo aquí hablando sola, mejor me calló no vaya a ser que alguien me escuche y la cagó!!
Pasan los años Miguel… hace ya muchísimo de eso, ya te lo dije entonces y sigues con lo mismo, nos hemos casado... tenemos una hija y va a hacer 20 años ya y tú… hay ya no se que más decirte para que lo olvides.
Sabela… tu bien sabes que no fue un accidente… que tengo pruebas pero no sé porque nadie me quiere creer pero bueno, déjalo, yo ya veré,
Vale, vale tú verás…
Miguel…
Mira ya vale!! Escúchame da una puñetera vez!! Estoy cansada de ti, de tus malditas paranoias y de que ahora me vengas con el cuento de que has visto a tu madre… y que te ha dicho que el peligro que le robo a ella la vida ahora te acecha a ti… que me estas contando… parece que con los años y para terminar que sea hoy Hallowen te vuelvas cada día más loco!!
No Sabela!! Es verdad y tengo serias dudas ya… sé que estoy llegando al clavo… ella me quiere decir, algo!! Lo sé… lo intenta pero no sé por qué no puedo escucharla, tan solo escucho… un nombre, una sola palabra ella susurra... tu nombre repetidamente… siempre, es lo mismo, lo único que escucho… tu nombre!!
Oooooh!! No!! Ella se lo quiere decir, hasta muerta da problemas, lo perderé para siempre… y si me delata a la policía ooooh… No!!
Miguel!! No!! Basta ya!! Ya no hace falta que le sigas dando vueltas porque es más fácil de lo que tú piensas. Ja, ja, ja, ja…
Fui yo!!
Yo la maté!! Ella se interponía entre nosotros, cariño, entonces no me quedo otra, pero tranquilo, que ella descansa en paz.
Ja, ja, ja, ja…
Qué? No!! Tú… no!! Cómo? … Cómo pudiste? Ella te quería como una hija!!
No me quería a mí ella te quería a ti, y a mí me quería porque estaba siempre contigo y ella te quería solo para ella!!
Te odio, te denunciaré… tú la mataste, me llevaré a la niña eres un monstruo!!
Mami… ¿Porque hay tanta sangre en la cocina? ¿Cuándo cenamos? Y… papá, cuando viene?
Ven, hija mía, vamos a cenar ya, hoy es una nueva carne haber si te gusta, y papá… no puede venir se tuvo que ir de viaje… y no te preocupes, vale? La cocina la limpio luego que fue de la cena, amor…

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Con paradero desconocido

¿Por qué cada año sucedía lo mismo, los días que había una fuerte tormenta y se quedaba todo sin luz y sin comunicación? Era una pregunta que nadie sabía responder.

Lucía se levantó como cada día para diriguirse a su oficina.

Cuando llegó al edificio donde trabajaba, la recepcionista Fina le preguntó que era lo que auería, ella le dijo que era Lucía la que trabajaba arriba, en el último piso. Nadie conocía a Lucía ese día, ni sus compañeros de trabajo. Bajó corriendo a la recepción pero Fina no estaba allí, entonces subió en el ascensor y cuando miró al espejo y vio el cristal roto y unas letras que ponían "LA PRÓXIMA ERES TÚ". Lucía asustada cogió el móvil, llamó a su marido y le conto lo que estaba pasando, su marido fue corriendo al lugar donde ella trabajaba.

Cuando llegó, en la entrada estaba la recepcionista y le preguntó donde estaba Lucía, y le dijo en su oficina, que podía subir. Lucía estaba toda alterada y angustiada, sus compañeros estaban intentando tranquilizarla pero ella le negaba a su marido que ellos estuviesen allí. Le contó lo que vio en el ascensor y que Fina no estaba en su pueto de trabajo,el ascensor estropeado,el cristal...

Lucía seguía diciendo que no veía a nadi.Luís para tranquilizarla, cogió el teléfono y llamo a Fina; entonces éste le dijo que esperase un momento que Lucía quería a hablar con ella.Luís le dijo a Lucía que cogiese el teléfono y se asegurase de que Fina estaba en su puesto. Lucía cogió el telélefono y cuando quiso hablar la línea se había cortado a causa de la fuerte llovía que estaba cayendo.Todo el mundo había salido del edificio, solo quedaban Lucía y Luís.
Estaban bajando las escaleras cuando Luís, el supuesto marido de Lucía, se convirtió en un ser extraño e innombrable que agarró fuerte a Lucía por el cuello y luego la ahogo; cuando creyo que estaba muerta la dejó tirada en las escaleras, se fue a casa de Luís y Lucía, pero el montruo se quedó muy sorprendido cuando vio que el matrimonio estaba en casa, y muy tranquilos.
¿Que ocurría?
Lucía sabía desde el principio que el que estaba haciendo de Luís era el desconocido que andaba rondando detrás de ella hacía varios días, por eso Luís y Lucía tenían preparado todo, ese plan. Al final lo mataron, pero nadie sabe como como fue; porque desde ese día Luís y Lucía nunca volvieron a hablar con nunguno de sus conocidos, porque se fueron del pueblo en el que vivían.

FUGITIVA, por KS

Todos me llaman loco otros me dicen que tengo demasiada imaginación, pero os aseguro que es tan real como los ilusos que critican.
todo comenzó cuando Maria y su hijo, ven en las noticias que una peligrosa e inestable asesina habia escapado de la prisión local, esto no fue lo que impactó a Maria, si no las horrorosas imagenes de sus primeras víctimas, una familia entera asesinada, la madre estaba abierta en canal dentro de una bañera llena de sangre, el padre, o lo que quedaba de él, estaba en el triturador de basura, la imagen era espantosa, el hijo estaba crucifucado contra la pared y a sus pies un gran charco de sangre. Esto provocó la incertidumbre de María que al irse al trabajo tenia que dejar a su hijo solo en casa. Maria para prevenir desgracias cerró las ventanas, puertas, y le explicó lo siguiente a su hijo: - No habrás ninguna ventana ni las puertas. Aunque llevo las llaves, por si ocurre algo, yo llamaré 3 veces seguidas al timbre o simplemente me reconocerás por la voz y entonces sabrás que soy yo. Llegado el momento, María se fue a trabajar y dejó a su hijo solo. Éste, lleno de miedo, cerró la puerta y se puso a ver la tele para relajarse. Al cabo de un rato, el chico ya estaba dormido cuando de pronto llaman a la puerta. PON...PON....el chico se despertó y aterrado se dirigió muy despacio hacia la puerta y dijo: - ¿Eres tú mamá?. La respuesta vino con otra serie de golpes acompañados de un susurro escalofriante que decía: JABREME DA PUETA. El niño atemorizado huyó hacia su habitación donde se pasó la noche llorando y esperando a que llegase su madre, hasta tal punto que se quedó dormido. Al día siguiente cuando se levantó se dio cuenta de que su madre no había vuelto. Y aún con miedo se dirigió a la puerta que conducía a la salida de la casa y se encontró a su madre con las piernas cortadas( por lo que no pudo llegar al timbre), la lengua cortada( por lo que no le pudo reconocer la voz) y totalmente ensangrentada. Desde ese día este chico tuvo que estar hospitalizado en un psiquiátrico y no pudo dormir sin sufrir constantes pesadillas........ y si os preguntáis por que sé, es por que, simplemente, soy ese niño.

jueves, 5 de noviembre de 2009

HASTA SEPTIEMBRE








1
Como todos los años, Pedro fue a buscar las notas la mañana del 23 de junio. Como todos los años, llevaba un nudo en el estómago. Pero la diferencia esta vez era que el nudo había crecido alarmantemente, como un embarazo psicológico. El niño aplicado de antaño se había convertido en un adolescente rebelde de dieciséis años, y aunque había apretado lo suyo en el último mes, mucho se temía que no iba a pasar limpio. Y eso suponía un verano de condenación, porque sus padres eran tremendamente estrictos con el tema de las notas.
Sus peores temores se confirmaron cuando le entregaron el boletín: cuatro asignaturas para septiembre. Dos eran una chorrada, pensó Pedro con desprecio: informática y música, eso se sacaba con la gorra… pero las otras dos eran lengua y matemáticas, cosa que podía comprometer y mucho su titulación en septiembre. Y lo haría, porque Pedro no había tocado un libro en todo el año de ambas asignaturas, y no tenía la menor intención de hacerlo en verano, tenía planes mucho más atractivos, como, por ejemplo, dedicarse a su reciente novia, Laura, la más guapa y deseada del colegio.
Notas en mano, Pedro se dirigió a casa de su amigo Julián, lo que se dice un verdadero crack de la informática, que en un periquete le proporcionó un boletín falsificado por el módico precio de cien euros, como llevaba haciendo todo el curso. A Pedro no le importó invertir todos sus ahorros en el ingenio, las notas que figuraban en el nuevo boletín eran tan buenas que sus padres y abuelos lo cubrirían literalmente de billetes de veinte. Esa noche podría llevar a Laura a todas las atracciones de la verbena de San Juan. Como aún le sobraba algo de sus ahorros, hizo una parada en casa de su amigo Eloy para comprarle veinte euros de hachís con vistas a fumárselo con su novia esa noche, a ver si había suerte y con la fumada conseguía rendirla de una maldita vez. Laura era muy mona, sí, pero tremendamente tradicional para algunas cosas.
-¡Qué maravilla de notas, hijo! Ven que te bese –exclamó su madre cuando le enseñó el boletín. Durante diez minutos, Pedro tuvo que soportar besos, caricias y carantoñas. Pero todo valía con tal de que su madre le aflojara algo. Entre el padre y ella consiguió cien euros. Pedro sonrió satisfecho: había recuperado su inversión.
Pasó la tarde recaudando por las casas de tíos, abuelos y padrinos y, cuando llegó la noche, fue a buscar a Laura y se fueron juntos a la verbena.
-¿Te han montado mucha bulla? –preguntó Laura, que sí sabía las verdaderas notas de Pedro.
-Qué va… no te preocupes y vamos a divertirnos.
Subieron a todas las atracciones y se unieron al botellón más cercano. Uno de los de su clase comentó que algunos profesores andaban por ahí divirtiéndose en la verbena. Otro dijo que no sabía que los profesores conocieran el significado de la palabra diversión y todos se rieron. Pedro se sintió aburrido y propuso a Laura dar una vuelta para fumar un canuto con tranquilidad. Ella aceptó y se dirigieron a un sitio oscuro, un poco a desmano de la pista que llevaba al campo de la feria.
Pedro sacó una china y se dispuso a quemarla, pero entre que soplaba viento fuerte y que no dejaba de ir y venir gente, acabó perdiendo la paciencia.
-Mira, vete un rato con tus amigas y ya te iré a buscar cuando esté hecho –propuso a Laura –Buscaré un sitio más tranquilo y con menos viento. Liaré cinco o seis y ya tenemos para toda la noche.
Laura estuvo de acuerdo y se perdió en el bullicio de la fiesta. Pedro echó a andar sin rumbo fijo durante un buen rato, hasta que llegó a un claro donde ¡por fin! estaba completamente solo. Se sentó en una piedra de las que marcan los lindes y se dispuso a completar su trabajo, cuando unas risitas lo interrumpieron. Venían de no muy lejos, hacia la izquierda.
Orientándose gracias a la débil luz de la luna, Pedro se acercó sigilosamente al lugar de donde procedían las risas y su sorpresa fue mayúscula.
Una pareja reía y se abrazaba sentada en el bocal de un pozo de piedra, única construcción en aquel claro. La luna los iluminó. Entonces Pedro no tuvo la menor duda de quiénes se trataban: eran el profesor de lengua y la profesora de matemáticas. Distinguió sus cabezas rubias juntas. Pedro solía decir: “son tan guapos como hijos de puta”.
Pedro se resguardó en una zona oscura y esperó acontecimientos.
-Estoy muy contenta, este año ha suspendido muy poca gente –decía ella.
-Sí, yo también he cargado a muy pocos –contestó él –Sólo a los que realmente se lo merecían. Pedro, por ejemplo: no ha hecho nada en todo el curso. Espero que se pase todo el verano hincando codos.
-¡Pues si vieras lo majo y estudioso que era hace unos años! Se ha estropeado completamente, qué pena –continuó la profesora.
-En fin, olvidémonos de ellos y concentrémonos en nosotros –le dijo él con una voz cargada de insinuaciones.
Pedro notó cómo la sangre empezaba a hervirle desde su escondite. Ni por un momento pensó que si sus notas habían sido nefastas todo era culpa suya por no estudiar. Y se cegó, fue como si una mano gigantesca le hubiese arrebatado el cerebro de repente. Aprovechó un apasionado beso de la pareja para abandonar su escondite, dirigirse a ellos, cogerles los pies y arrojarlos al pozo. Todo ello le llevó menos de un minuto.
Se oyeron unos gritos y un chapoteo. Pedro esperó, aguardó a escuchar síntomas de lucha, peticiones de socorro. Pero no oyó nada. Sólo el silencio.
Pedro esperó unos minutos y, dándose por satisfecho, se marchó a encontrarse con su novia.
-Cúanto has tardado –le recriminó ésta en cuanto lo vio.
-Tuve… tuve que irme bastante lejos, tenía miedo de que pasaran mis padres o mis tíos en cualquier momento –balbuceó Pedro.
-Vamos a mi casa, Pedro. Mis padres no están –respondió Laura echándole los brazos al cuello.
En cuanto Laura lo abrazó, Pedro sintió que una náusea gigantesca lo invadía, crecía en su interior y subía por su esófago. Tanto tiempo esperando y ahora que se lo ponían en bandeja de plata, tenía ganas de vomitar. ¡Pero si casi no había bebido!
Pedro se sintió por un momento al borde de la muerte y vomitó escandalosamente lo que le parecieron litros de algo verde y pegajoso encima de su novia, que al instante tuvo aspecto de moco gigante. Laura empezó a chillar como una loca, la gente se acercó a ver que pasaba y Pedro, muerto de vergüenza, aprovechó para escabullirse. Se dio cuenta de que, para él, la fiesta había terminado.

2
Fue la humedad en la cama lo que despertó a Pedro a la mañana siguiente. Contempló atónito las sábanas mojadas. ¡Pero si él no se hacía pis en la cama desde que era un bebé! Cogió las sábanas y las tiró en la cesta de la ropa sucia del baño. A pesar de todo, seguía teniendo la vegija a reventar, así que aprovechó el viaje.
Sofocó un grito cuando vio que la orina estaba teñida de sangre. En ese momento, su madre llamó a la puerta:
-Hijo, Laura al teléfono.
Menos mal, creía que después de lo del día anterior no iba a querer saber más de él. Se puso al teléfono y escuchó las torpes excusas de Laura para comunicarle que a partir de entonces les iba a resultar dificilísimo verse. Pedro supo leer entre líneas: Laura lo estaba despachando. En cierto modo, lo entendió; él también habría despachado a una novia si lo hubiera cubierto de vómitos verdes.
A partir de entonces, todo fue mal. Laura empezó a salir con Jose, el hasta entonces mejor amigo de Pedro. A Pedro le daba ganas de vomitar verlos tan acaramelados y enamorados. La verdad es que ya no sabía si era eso lo que le daba náuseas, porque desde la famosa noche de San Juan vomitaba todos los días, incluso varias veces. También orinaba sangre todas las mañanas y se hacía pis en la cama. Entonces adquirió el convencimiento de que iba a morir. No sabía cuándo ni cómo, pero decidió enclaustrarse en casa a esperar el momento.
-No sé qué haces metido en casa todo el día con el buen tiempo que hace –refunfuñaba su madre –Sal y diviértete, vete a la playa con tus amigos.
-No me apetece –dijo Pedro con voz lúgubre –Prefiero quedarme a estudiar… ir adelantando para el año que viene.
La madre salió del cuarto de su hijo a punto de reventar de orgullo. ¡Con las notazas que había sacado y quería estudiar para el año que viene…! Tenía que contárselo a todas sus amigas.
Si Pedro estaba arrepentido de lo que había hecho, imposible saberlo. Nunca le daba tiempo a pensar en ello. Cuando no estaba vomitando se estaba cambiando de ropa, pues su vejiga se había convertido en una especie de manguera que soltaba chorro sin avisar. Los primeros días anduvo ojo avizor a ver si la prensa decía algo. Efectivamente, los periódicos y la televisión se hicieron eco de la misteriosa desaparición de ambos profesores. Se denunció el hecho y la policía, la guardia civil e incluso los vecinos estaban haciendo batidas por los montes buscándolos. Cada vez cobraba más fuerza la teoría de que habían huido juntos por algún motivo, aunque nadie sabía con certeza si mantenían algún tipo de relación. Pedro rezaba para que el tiempo se mantuviera lluvioso y el pozo no se secase, pues en ese caso el hedor de los cuerpos llamaría la atención.
Durante su encierro autoimpuesto, Pedro intentaba entrar en internet y mantener lo que le quedaba de su ya patética vida social por lo menos entrando en tuenti y en algún chat, ya que allí no sería evidente si vomitaba o se meaba. Pero, curiosamente, internet también le falló, de tal manera que sólo tenía acceso a las páginas de noticias y a las de información, enciclopedias, etc. Se estaba volviendo loco, esperando la muerte mientras se meaba y echaba la pota continuamente, se dijo a sí mismo.
Otro horror más se vino a sumar a los ya conocidos: unos días después, Pedro se despertó por la mañana con la cama mojada, como siempre, y además con el cuerpo cubierto de unos escarabajos asquerosos y negros. Esta vez sí chilló con todas sus fuerzas y su madre acudió al punto.
-Eso es alguna invasión de bichos, cariño –explicó –Anda, si te has hecho pis y todo del susto.
Pedro sólo gritó aquella mañana; cuando a la siguiente el fenómeno insecto se repitió, ya lo tenía asumido. Sabía de sobra que no era más que otra señal de que el momento de su fin se acercaba. ¡Pero no podía seguir pensando en ello sin volverse loco! De un manotazo, en un rapto de desesperación, tiró todos los libros del estante superior del armario y uno de ellos le cayó en la cabeza. Era el libro de matemáticas.
Pedro pensó que en algo tenía que ocupar su tiempo para no enloquecer y cogió el libro, abrió una página de ejercicios y se puso a hacer problemas. No le parecieron tan difíciles como durante el curso y, por lo menos, pasó la mañana con cierta tranquilidad. Después de comer, y tras vomitar y mearse por encima como de costumbre, decidió probar con un poco de lengua en vez de con los números y consiguió estar toda la tarde analizando poemas renacentistas sin hacerse pis ni una sola vez.
La situación fue mejorando en los días siguientes hasta casi normalizarse. Tanto, que un día Pedro quedó con sus amigos para ir a dar una vuelta, pero nada más llegar se meó y tuvo que volverse antes de que nadie se diera cuenta. Así que decidió enclaustrarse otra vez y no salir nunca jamás hasta que le llegase la muerte. Y como no sabía en qué gastar su tiempo, retomó el estudio.

3
A finales de agosto Pedro seguía vivito y coleando. No se sabía nada de los profesores y él casi estaba curado de sus extraños males. Como los exámenes se aproximaban, se aventuró a presentarse, a ver si había suerte y su vejiga y su estómago se comportaban decentemente. Total, no tenía ya nada que perder. Llamó a un amigo que le informó de las fechas: serían el uno de septiembre.
La noche del 31 de agosto Pedro se acostó con la conciencia tranquila. Quizá moriría, sí, pero se sabía las cuatro asignaturas de repapilla, llevaba dos meses sin salir, ya no consumía alcohol ni drogas, se había vuelto un buen chico.
Entonces se dio cuenta de la terrible verdad. Había matado a dos personas. Y sin motivo, porque la culpa de sus supensos, ahora que llevaba las asignaturas bien preparadas, sólo había sido suya. No podría vivir con aquel remordimiento. Decidió que haría los exámenes y después… después lo más digno era el suicidio. Pero ya lo pensaría cuando acabase las pruebas.
Hacía calor aquella noche y Pedro durmió con la ventana abierta. Su sueño fue agitado y a las tres de la mañana se despertó notando otra vez humedad. Se tocó el pijama y vio que estaba seco, qué raro. Encendió la luz de la mesilla y notó que todo el suelo estaba mojado. Levantó la vista hacia la pared y entonces los vio. Exhaló un grito ahogado y se retrepó en la cama, cubriendo su cuerpo con la almohada a modo de protección.
Los que antaño habían sido sus bellos profesores permanecían de pie tranquilamente, mirándolo con sus cuencas vacías. No eran más que esqueletos con una piel muy fina adherida, los cabellos blancos y estropajosos y la ropa hecha jirones. Pedro los observaba fascinado y aterrorizado a la vez. Entonces un ruido horrible procedente de la ventana abierta le hizo mirar en esa dirección: miles de escarabajos estaban entrando en la habitación. La profesora de matemáticas extendió sus huesudas manos hacia él, y Pedro entendió perfectamente la orden.
-Está bien… estoy preparado.

4
La débil luz de la mañana despertó a Pedro a las siete. Se quedó perplejo. No sabía que los muertos dormían.
A continuación, un hedor repulsivo inundó la habitación. Pedro comprendió enseguida lo que había pasado y todavía alucinó más. Tampoco habría imaginado que los muertos se orinaban y otras cosas peores.
Abrió los ojos del todo y observó los contornos. Seguía en su habitación. Alargó la mano y cogió el abrecartas en forma de sapo que tenía desde niño. Se pinchó la mano y le dolió. Eso quería decir que estaba vivo, pensó.
Intentó levantarse y algo, un peso muerto, se le cayó del pecho. Horrorizado, comprobó que se trataba de un diccionario y una calculadora. No eran suyos.
Entonces recordó que era la mañana de los exámenes y decidió empezar a funcionar: ya pensaría en todo eso después. Se dirigió penosamente a la ducha y, además de asearse, lavó las sábanas y el pijama. Aireó la habitación e hizo la cama. Ni rastro de escarabajos.
Tras desayunar y dejar una nota diciendo que había ido a dar un paseo, se dirigió al colegio. Estuvo mucho rato en la puerta pensando quién demonios se encargaría de hacer y corregir los exámenes de lengua y matemáticas. No tenía ni idea de cómo se hacía en esos casos. También estaba preocupado por si se hacía pis o tenía náuseas durante las pruebas.
Sonó el timbre y Pedro se dirigió al aula correspondiente. Aprovechó los últimos minutos para repasar para el examen de matemáticas. Un taconeo en el pasillo le informó de que alguien venía a examinar.
-Pedro… ¿te encuentras bien? –Era la profesora de matemáticas quien se dirigía a él sacudiéndolo por los hombros. Ella… con su melena dorada y su sonrisa radiante. ¿Cómo había logrado salir de aquel pozo?
-Sí, profesora. Por mí podemos empezar.
El examen comenzó y Pedro se quedó atónito al leer el planteamiento del primer problema:
-Si el diámetro del bocal de un pozo es de 1 m…
¿Estaba de broma? Demasiada casualidad. Pedro la miró de soslayo y le pareció que ella le sonreía.
El examen constaba de diez problemas y absolutamente todos versaban sobre pozos, ya fuesen de trigonometría, de geometría o de ecuaciones de segundo grado.
Al entregar el examen, que por cierto le había salido bastante bien, Pedro no sabía si hablar con la profesora o no, pero ella se le adelantó.
-¿Qué tal el verano, Pedro?
-Este…bue… bien, profesora. Es… tudiando, ya ve. ¿Y el… suyo?
La profesora le guiñó un ojo.
-En fin… algo pasadillo por agua, qué le vamos a hacer.
Pedro se dirigió al siguiente examen completamente anonadado.
A última hora, hizo el examen de lengua. Ya no le sorprendió ver al profesor de siempre al frente de la prueba, ni le hizo el menor efecto ver que todas las preguntas del cuestionario tenían algo referente a un pozo, ya fuese decir su significado, descomponerlo en monemas, o hablar sobre la metáfora del pozo en la obra de Federico García Lorca.
Tampoco le llamó la atención que el profesor se interesase por sus vacaciones cuando entregó el examen.
-Bien, profesor. Estudiando mucho. ¿Y usted?
-Bueno… no han sido lo que yo me esperaba. Las podría calificar de… desconcertantes, sí.
-Verá, es que como dijeron que había usted desaparecido, pues…
-Oh, eso –el profesor hizo un gesto como para quitar importancia al asunto –Pero tú y yo sabemos que no fue así ¿Verdad?
Pedro no supo qué contestar y se alejó. El profesor se despidió con la mano.
-Adiós, Pedro.
-Adiós, profe.

5
Pedro aprobó en septiembre con sobresalientes en todas las asignaturas y sus padres jamás se enteraron de que había suspendido en junio. Aprendió la lección: al año siguiente fue el primero de la promoción. No volvió a plantearse durante un tiempo si lo de la noche de san Juan y todo lo ocurrido ese verano había sido un sueño, real o producto de su imaginación. Decidió llevar una vida tranquila y sencilla y no meterse en líos.
Una tarde se encontró con los profesores de matemáticas y lengua por la calle. Él ya estaba estudiando en otro centro.
-Hola, Pedro –dijeron a la vez. Iban cogidos de la mano.
Pedro los saludó con una mezcla de miedo, respeto y timidez. Ellos hicieron como que no se daban cuenta y charlaron jovialmente. Le contaron que iban a casarse y que se habían comprado un terreno cerca de donde él vivía.
-¿Sabes cuál es? –preguntó el profesor –Ése que está cerca de la explanada donde se hace la fiesta de San Juan… ¿Sabes cuál te digo?
Pedro sintió un estremecimiento y creyó percibir un brillo extraño en las pupilas del profesor.
-Creo que sí sé cuál es –respondió –Pues enhorabuena.
-¿Te gustaría regalarnos algo por la boda? –preguntó la profesora con descaro.
-¿Yo? –la confusión de Pedro llegó a extremos inimaginables –Pues… claro. ¿Algo en especial?
La profesora sonrió.
-Pues mira, ya que lo dices… no nos vendría nada mal una de esas tapaderas de metal para cubrir el pozo… es tan peligroso… pero claro, eso tú ya lo sabes ¿No?
-¿Yo? –Pedro enrojeció -¿Por qué debería yo saberlo?
-Hombre, a los niños siempre se les dice que no se asomen a los sitios peligrosos. Tu mamá te lo habrá dicho de pequeño.
Pedro bajó la mirada y entonces reparó en los pies de la profesora. Llevaba sandalias y en el pie derecho sólo tenía tres dedos.
-¿Qué le ha pasado?
-Oh, nada… una mala caída que tuve hace tiempo. Caí en un sitio de difícil acceso y al intentar salir, me rompí los dedos por varias partes y me los tuvieron que amputar. Una tontería.
Pedro palideció esta vez.
-Cuánto lo siento.
-No me cabe la menor duda, gracias.
-Tengo que irme –Pedro fingió consultar su reloj –Espero verles de nuevo.
-Ten por seguro que así será, querido muchacho –dijo el profesor dándole unas palmaditas en el hombro. A partir de ahora seremos vecinos.
Pedro se alejó consternado. Semejante proximidad le ponía los pelos de punta. Aún así, apuró el paso, iba a llegar tarde a su clase de matemáticas.


FIN

POR FATA MORGANA