
10/ 05/ 98
Querido diario:
Te escribo para poder desahogarme al menos escribiendo en un insignificante papel lo que nadie, durante 10 años, pudo saber. Ni en ese tiempo ni nunca, ya que ninguno de mis amigos relató mi peor noche a nadie por miedo a que les sucediera lo mismo.
Era una noche de verano normal, de las que te apetece más salir que quedarte en el sofá viedo la televisión con las sábanas pegadas del calor. Pero ahora sé que la segunda opción no estaría tan mal. Esa noche hacíamos botellón en la playa con los de clase. Andy, Breixo, Silvia y yo fuimos los primeros en llegar. En media hora llegaron los demás. Lo primero que hicimos fue bajar las bebidas del coche ahí empezó la noche que quedará grabada en la mente de todos.
Ya era noche cerrada y, entre la música y los tantos vasos de alcohol que habían bebido todos, nadie se había dado cuenta de lo que había visto yo. Un niño rubio, de unos 5 años, cruzaba la playa mirándome fijamente. Me asusté, pero cuando el niño desapareció, no le hice caso a lo que había visto, haciéndome creer que había bebido demasiado. Volví la atención a la fiesta para recuperarme del susto, pero era inútil. Volví a pensar en lo que había visto minutos antes y cada vez me ponía peor. Sin razón alguna empecé a temblar y a ponerme blanca. Ainoa se dio cuenta de cómo estaba y avisó a los demás. Me acostaron en una toalla en mitad de la playa y me taparon con sus cazadoras. Todos pensaron que mi estado era efecto del alcohol, asique no se alteraron demasiado y no llamaron a la ambulancia. Les dije que siguieran con la fiesta que yo estaba bien, aunque mentía. No hicieron caso a lo que les dije y se quedaron conmigo hasta que me dormí. Ya era hora de que descansara, necesitaba tranquilidad por un momento. Pero ese momento pasó como un lince. Empecé a adentrarme en mi sueño y llegó él otra vez. El niño de 5 años no paraba de rondar por mi mente, hasta en mis suenños estaba! Pero esta vez era diferente, hubo un detalle que me sorprendió. El niño no cruzaba la playa solo, sino que iba acompañado de una chica, una chica que parecía sonarme pero no le conseguía ver la cara. El niño agarrado de ella, con un cuchillo en la mano libre. Hubo un momento que se pararon, se quedaron justo delante de mí a varios metros. Entonces, la chica sacó de su bolsillo un segundo cuchillo más grande que el del niño. A su misma vez sacó del otro un afilador. Cuando hubo afilado bien los cuchillos, le hizo una señal al niño dirigida a mí. Me asusté. El niño empezó a andar hacia mí. No que hacer, sentía todo mi cuerpo inmóvil. A unos pasos más atrás le seguía la chica que, cuando se dio la vuelta pude reconocerla. Era Silvia. Silvia Vidal, mi mayor amiga de la infancia. No podía creerlo. Mi pesadilla era totalmente absurda! Me desperté, no quería seguir soñando con eso. Pero algo me lo impedía. No podía abrir los ojos, era incapaz. Solo pude oír unos pasos hacía mí antes de sentir un fuerte dolor en el pecho.
...Había muerto.Me había matado...
Y os preguntaréis por qué estoy escribiendo esto si estoy muerta. Pues ni yo misma sé por qué ni donde estoy. Lo único que sé es que me encuentro en un gran vaacío. En un mundo sin color, sin objetos, sin personas. Estoy sola. Sin vida. MUERTA...
Me encanta la foto Anii
ResponderEliminarJajaja, sí... a mí me ha quitado las ganas de cenar. Morgana
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